Blog de Fellini
Hace tiempo escribí algo en este blog sobre unos talleres que organizan en Fellini. En aquel entonces hablé sobre todo de clases de baile, actos culturales, experiencias... ya sabes, todo eso que da al lugar su ambiente.
No me metí en las clases de español por una razón muy sencilla: El español es mi primera lengua, así que ¿estudiar allí? No tenía mucho sentido.
Pero con el tiempo he conocido a bastantes personas que vienen a La Habana precisamente para eso, para aprender o perfeccionar su español mientras viven en la ciudad.
Una de ellas es Sofía.
Una razón personal para volver a Cuba
Y algunos miembros de su familia residen en Cuba desde hace algunos años. Así que, aunque no haya nacido en la isla, sigue formando parte de la historia de su familia.
La última vez que estuvo aquí fue sólo durante una semana, hace unos años. Esta vez decidió prolongar su visita.
Quería volver y estar con mi familia", me dijo. "Y también aprovechar para estudiar español".
Está pensando en empezar un máster tras acabar la carrera de Ciencias Políticas. Necesita este certificado de español avanzado -C1 o C2- para estudiar en España. Entonces pensó que podría mejorar su español durante su estancia en La Habana.
Aunque el español de Sofía ya era razonablemente bueno -alrededor del B2, supongo-, la mayor parte de lo que sabía lo aprendió simplemente, de manera informal en casa.
"Siempre hablaba español con mi familia", añade, "pero nunca me había sentado a investigarlo".
Tomar clases cambió un poco eso.
Para ella, una de las cosas que más le ha ayudado es aprender a mirar la lengua que ya hablaba casi sin pensar.
Algo que Sofía menciona -y que muchos estudiantes extranjeros notan cuando llegan a Cuba- es que el español de la isla puede ser complicado incluso si ya sabes español.
"El idioma español en sí no fue lo difícil", dice riendo. "Lo difícil fue acostumbrarse al español cubano".
La forma rápida de hablar de la gente, las expresiones locales y ciertas palabras muy cubanas pueden despistarte al principio.
¿Pero estar expuesto a eso todo el tiempo? Sí, eso también acelera el aprendizaje. Es decir, escuchar conversaciones reales en la calle, en un café o en un acto cultural, eso acaba siendo una parte importante.
Vivir La Habana mientras aprendes
Además de las clases, Sofía ha aprovechado su tiempo libre para pasear por la ciudad.
Esta estancia ha sido diferente de sus anteriores visitas, sobre todo porque ahora tiene más tiempo para conocer gente y hacer cosas culturales.
Por ejemplo, decidió tomar clases de salsa.
"Nunca había aprendido oficialmente a bailar salsa", me dijo. "Es decir, había bailado un poco aquí y allá, pero ¿tomar clases de verdad? Realmente divertido".
También ha asistido a reuniones de intercambio de idiomas que encontró a través de las redes sociales y de amigos que le recomendaban cosas.
En uno de esos encuentros acabó conociendo a varias personas, de las que ahora es muy amiga.
"Me sorprendió encontrar cubanos que hablaban varios idiomas, incluso alemán", recuerda.
Ese tipo de encuentros muestran otro lado interesante de la ciudad. La Habana también es un lugar de encuentro de culturas.
Hablar con la gente: la verdadera inmersión
Si hay algo a lo que Sofía vuelve una y otra vez cuando habla de aprender español en Cuba, es que realmente tienes que hablar con la gente. Hablar de verdad.
Para ella, ése es el verdadero aprendizaje.
Muchos viajeros llegan a un país y se limitan a permanecer dentro de burbujas turísticas, o sólo pasan el rato con otros estudiantes internacionales. Eso puede ser cómodo, claro, pero también limita lo que realmente llegas a conocer de un lugar, ¿sabes?
"Puedes venir, alojarte en un hotel y hacer cosas organizadas", dice.
Por eso, su consejo para cualquiera que quiera aprender español -en Cuba o en cualquier otro lugar- es muy sencillo: pierde el miedo.
Simplemente habla, comete errores y vuelve a intentarlo.
"Cuando llegué aquí por primera vez, me daba vergüenza hablar porque no lo entendía todo", admite. "Pero si quieres aprender un idioma, no puedes tener miedo a meter la pata".
Aprender español por fin va más allá de la gramática o el vocabulario. Se trata también de escuchar historias, compartir momentos y saber cómo se vive la lengua día a día.
Ahora mismo, Sofía está haciendo exactamente eso: hablar, escuchar y vivir el español en La Habana.
Y quizá ésa sea la forma más natural de aprender cualquier lengua.
Ideas para visitar Cuba y estudiar español
Por lo que afirma Sofía y por lo que han relatado muchos visitantes de la isla, he aquí algunas sugerencias que podrían mejorar mucho el viaje:
- Mantén la mente abierta. Viajar a Cuba puede parecer diferente a otros destinos turísticos. A menudo, las cosas más fascinantes resultan de conversaciones improvisadas con desconocidos.
- Habla con los vecinos o lugareños. Interactuar con los demás es uno de los mejores métodos para mejorar. Los cubanos, que suelen ser bastante cándidos, también sacan provecho de la conversación directa. La música, la danza y el arte impregnan la vida cotidiana en La Habana. ¿Participar en eventos culturales o tomar clases de baile? También es una forma de aprender.
- No tengas miedo de equivocarte. Aprender un idioma es, sinceramente, dar muchos tumbos. Sin embargo, cada diálogo aumenta tu confianza y mejora tu fluidez lingüística.
- Investiga fuera de las atracciones. Muchas de las mejores experiencias surgen cuando simplemente paseas inquisitivamente, te tropiezas con algún acontecimiento cultural o mantienes una conversación con alguien.
Hubo algo que Sofía mencionó durante nuestra conversación que se me quedó grabado, algo en lo que no había pensado antes.
Elegir Cuba no fue sólo por encontrar cursos de español cerca para ella.
Fue una elección intencionada.
En realidad, podría haber aprendido en cualquier lugar. Un lugar más esperado, quizá incluso más conveniente en algunos aspectos. Sin embargo, ella buscaba algo más acorde con la realidad del idioma.
"Buscaba una experiencia cubana", dijo. No sólo las clases, sino también el entorno que las rodea.
Y eso lo cambia todo.
Aprender español en una ciudad como La Habana implica no aislar la lengua de su contexto. Ves cómo lo utiliza la gente cuando habla de la vida cotidiana, cuando ríe, cuando se queja, cuando cuenta historias.
¿Ese aspecto? Los libros de texto no lo enseñan. O al menos no de la misma manera.
Y lo que es más intrigante, señaló que muchas personas de fuera de Cuba son reacias a visitarla por lo que ven u oyen desde lejos. Para ella, sin embargo, ver a su familia aquí cambió su perspectiva.
"Sabía que quería venir ahora", comentó. "No más tarde".
Su elección también revela una cuestión de oportunidad, una toma de conciencia de que, especialmente cuando incluyen a quienes te importan, acontecimientos como éste no siempre se posponen.
Sofía ya hablaba español antes de empezar las clases.
Sin embargo, de una forma muy natural, casi automática.
La mayor parte procedía de conversaciones familiares e interacciones habituales.
En lugar de "enseñarle español desde cero", los cursos la ayudaron a reorganizar lo que ya sabía.
Ahora se centra en la organización.
En los errores que cometía antes, de los que no era consciente.
"Ahora puedo examinarlo más", añadió. "Antes, me salía de forma natural".
Ese cambio de hablar sin consideración a comprender lo que dices es en realidad un paso importante.
Sobre todo si quieres algo parecido a un certificado C1 o C2.
Ese nivel exige algo más que hablar.
Se trata de precisión.
La mejora de la composición. Ordenar conceptos expresados con claridad. Conocer la gramática y no sólo adivinarla. Incluso detectar patrones menores que antes ignorabas.
Una pequeña cosa que debo aclarar es que toda esta charla con Sofía se produjo únicamente en español. Primero en inglés y luego en atajos. Y ella lo trató con elegancia. Eso por sí solo me reveló más que cualquier certificado.
Así pues, hazle caso: no tienes que ser perfecto si estás pensando en aprender español en La Habana. Todo lo que tienes que hacer es empezar. Haz kesalahan. Chúpate esa. Baila un poco.
Ah, y oye; si no has leído mis otros blogs, puedes consultarlos aquí. Hay más sobre clases de baile, eventos culturales y todo el rollo Fellini
¿Estudias español? La gramática no es todo. Es vivirlo.